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    El bien y el mal; una lucha sin fin

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    Footix
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    El bien y el mal; una lucha sin fin

    Mensaje  Footix el Lun Ago 03, 2009 3:01 pm

    Bueno, muchos ya conocerán este fic... jaja, a pesar de que no da, pues haber si aqui si. Ojalá les guste. El fic se divide en tres partes, El bien y el mal; los origenes. Esta parte, y El bien y el mal; el mirar del mal. El 2 y el 3 tratan de la misma historia, solo que la 2 es por parte del bando bueno, y la 3 es por parte del bando malo, y el final de las dos es el mismo.

    Ojalá les guste y ojalá esto me sirva para terminarlas. Se me hacen muy buenas, pero tediosas en algunas partes, sobre todo en la parte 1, pero si me dan la chance, verán que después la trama tomará un excelente rumbo.

    Bueno, como no vi una evaluación para postear, la posteo jaja.



    INTRODUCCIÓN: EL BIEN Y EL MAL UNA LUCHA SIN FIN

    Esta historia empieza en tiempos medievales, pero en el ahora, después de la segunda guerra mundial, y aún poco después, del nuevo siglo, es cuando toma su auge.

    Esta historia, sucedió en un mundo, en el que el bien y el mal, siempre habían estado en guerra, desde el principio de la humanidad. Pero en esta historia, se incluyó injustamente a otra especie, el pokemon. Si bien esta historia está relacionada con sucesos de hace cientos de años, es aquí lo más importante pues es la culminación de una guerra de la que el ser humano apenas tenía conocimiento de que estaba incluido en ella.

    Una historia que nos enseña valores humanos de amistad, de honor, honestidad, y como lo que algunas veces es lo más puro del mundo, se puede convertir por el odio en el mayor daño que pueda existir, e incluso destruir lo que más se quiere.

    Es verdad, que el humano es la especie dominante desde el principio en que se tiene conocimiento, pero, no por ello se debe abusar de sus demás compañeros vivientes, ya que como estamos de acuerdo, fuimos la última especie en llegar a la vida…

    En una cueva, ubicada en una región árida, apartada de la civilización como se tenía conocimiento en ese entonces, cuatro entrenadores buscaban lo que posiblemente podría acabar con una guerra que había durado ya varios años y que había costado miles de vidas inocentes, tanto humanas como de pokemons, y que sin duda había sido peor que cintos de desastres naturales juntos y que las dos guerras mundiales hasta el momento.

    Los cuatro entrenadores, se guiaban en la oscuridad por unas pequeñas linternas que tenían cada uno de ellos. Pero a pesar de eso, la inmensa oscuridad que reinaba en ese lugar parecía tragarse por completo la luz, y hacerla muy insignificante.

    -Aún no lo puedo creer- decía una mujer de cabello castaño con una ropa totalmente de negro, y que parecía ser un solo juego de ropa desde lo que era el torso hasta los pies.

    -¿Qué?- le contestó otra mujer que estaba a lado de la primera. Esta tenía el cabello amarillo y estaba vestida con la misma ropa que traía su compañera.

    -Qué el equipo Galaxia, fue derrotado en Sinnoh- contestó la mujer del cabello castaño.

    -No es de sorprender, esos tontos del equipo Galaxia fueron derrotados y todos mandados a la cárcel. También los equipos Magma y Aqua fueron derrotados en Hoen…- decía la mujer de cabello amarillo pero fue interrumpida por un hombre de cabello oscuro y medio chino, y con un color de piel medio morena que se encontraba a unos pocos pasos por delante de las dos entrenadoras.

    -Silencio, creo que estamos cerca- dijo casi susurrando el entrenador.

    -Vaya que genio traes hoy- le dijo la mujer del cabello castaño, con una mirada recelosa.

    -Que se callen, ¿Qué no entienden?- dijo otro hombre, de cabello amarillo y con una piel extremadamente pálida que iba justo a un lado del primer entrenador.

    -No les hagas caso amiga. Oye por cierto cambiando de tema, ¿tú qué hiciste con tu pequeña?- dijo la mujer del cabello castaño.

    -Bueno, ella está bien. La deje en casa de Lorelei, se que ella es de confiar- dijo la mujer del cabello amarillo.

    -Bueno, nosotros confiamos en que todo salga bien, y pues ellos están con su abuela. Esperamos regresar para la navidad y darles sus regalos a los mocosos esos- respondió la mujer del cabello castaño.

    A pesar de que tomaron un poco de tono de broma, esos dos diálogos habían iniciado un ambiente de frio y de miedo entre las dos.

    -Oye, se que piensan que todo va a salir bien, pero ¿y si no, supongo que les dejaron algún testamento o algo por el estilo, no?- dijo con voz preocupada la mujer del cabello amarillo.

    -Se a que te refieres amiga. Claro que no vamos a dejar a nuestros hijos sin nada- Contestó la otra mujer -Esto es una guerra, y así como podemos salir vivos, podemos no sobrevivir, pero una cosa te prometo, esta guerra se termina hoy, te lo juro-

    -Cállense o nos van a descubrir- dijo el hombre de pelo oscuro.

    -Jefe, creo que aquí es, vengan rápido- decía el hombre de piel pálida, a unos cuantos metros de donde se encontraban los otros tres.

    Inmediatamente que los demás escucharon a su compañero, corrieron hacia donde el les había dicho.

    -Valla, estos malditos tenían bien escondida su base- decía el hombre de cabello oscuro mirando hacia una enorme puerta de metal sólido que no se le veía manera de que se pudiera abrir. -Apártense, voy a derribar la puerta-

    -¿Estás loco? Con eso si vas a conseguir que nos descubran- dijo la mujer de cabello castaño.

    -¿Y que mas quieres que haga? Creo este es el final de la cueva, seguro que si están aquí esos malditos. Ahora quítate Mariam- dijo su compañero de manera seria, y sin ganas y no muy segura, Mariam se retiró.

    -Bien, Thyphlosion, sal y usa lanzallamas en la puerta y después usa puño certero- dijo el hombre sacando de una ultra bola un pokemon con un cuerpo alargado, pintado de azul verdezco en la parte del lomo y en la parte contraria a este de color amarillo. Tenía unas motas de color rojo y naranja en la espalda que parecían cicatrices, y que descendían hasta su cola, donde algunas ya eran simples manchas. Su cara demostraba varias cicatrices, sobre todo una que tenía en la oreja, en donde incluso le faltaba un pedazo de esta. Este pokemon media poco más de dos metros, y era para su especie un poco más grande de lo que comúnmente debía de ser.

    Una vez fuera de su pokebola, el pokemon hizo lo que su entrenador le había ordenado y la puerta callo haciendo un fortísimo ruido que sacudió toda la cueva y levanto una espesa nube de polvo, después de los dos poderosos ataques del pokemon.

    Cuando el polvo se dispersó se pudo observar un enorme cuarto del tamaño de un gigante estadio de fútbol. En él se encontraban enormes cápsulas que contenían pokemons extremadamente raros de todos los tamaños, tipos y regiones.

    -Esos malditos también tienen pokemons legendarios encerrados- dijo el hombre de cabello oscuro, mirando con admiración y a la vez terror a las cápsulas que contenían pokemons legendarios. Entre las múltiples cúpulas que había en el lugar, se podía ver encerrado en una de ellas un pokemon bastante grade de color negro y morado que conformaba irregularmente el color de su cuerpo. Tenía una gran cola que tenía una especie de púas y contaba con dos enormes alas que después dejaban lucir un gran cuello en el cual terminaba con una cabeza con una especie de antifaz. Ese pokemon era un Lugia.

    -Valla, valla, valla, pero si son los cuatro mejores elites que tiene la liga pokemon. ¿A qué se debe su presencia?- dijo una voz de entre lo oscuro, que estremeció a los cuatro entrenadores, ya que estos reconocieron la voz al instante en que esta llegó a sus tímpanos.

    -¡Maldito, por fin das la cara!- grito furioso el hombre de cabello oscuro.

    -Por favor, no hables así Copefed…- se burló la voz misteriosa.

    -¡Eres un maldito traicionero!- dijo el hombre de piel pálida.

    -Y miren quien está ahí sí es el elite de las leyendas, Marx- dijo la voz.

    -¡Da la cara maldito, no te escondas en la oscuridad y sal!- gritó furiosa la mujer del cabello de color amarillo.

    -Oh, pero si es la esposa de Marx, Cynthia- dijo la voz haciendo una pausa y después continuó -Y apuesto que la hermosa mujer que esta a tu lado Copefed es tu esposa-

    -¡¿Cómo te atreves a dirigirle la palabra a mi esposa?!- gritó furioso Copefed -Te juro que te vas a ir al infierno hoy mismo idiota.

    -Huy que miedo tengo, hice enfurecer al más grande elite de todos, ja, pero si no eres mas que un cobarde que nunca se atrevió a enfrentarme porque te daba miedo de que te humillara como lo hice con todos los demás- dijo la voz.

    -Pues ha llegado la hora maldito, yo Copefed, Elite de la liga Alpha, te reto- dijo Copefed mientras le hacia una señal a su Thyphlosion para que se pusiera en posición de batalla.

    Este pokemon obedeció sin ninguna traba pero…

    -Es demasiado tarde Copefed, tuviste tu oportunidad y no la aprovechaste- dijo la voz -Tengo ahora cosas mucho más importantes que hacer, y sé que pronto se cumplirá todo por lo que he estado luchando, así que como ya dije si me permiten, tengo un asunto pendiente en Aura- terminó diciendo la voz.

    -¡Regresa cobarde, Thyphlosion usa llamarada hacia ese maldito!- gritó furioso Copefed señalando hacía donde él creía que se encontraba su objetivo, ya que aunque la voz se escuchaba muy bien en toda la habitación, no se podía ver casi nada.

    Thyphlosion mandó un poderoso rayo de fuego en forma de estrella pero un rayo de luz dorada interceptó la llamarada ocasionando una explosión que estremeció la cueva. -¿Qué, pero qué paso?- dijo Copefed confundido por lo que había sucedido.

    -Copefed, no olvides que te encuentras en la base secreta del equipo Rocket, lo que quiere decir que estas rodeado por miles de mis hombres- dijo la voz. -Ahora, veo que no quieren entender y no aprovecharon la oportunidad que les di de largarse de aquí, así que tendré que aniquilarlos- dijo la voz burlándose.

    -¡Ni lo sueñes!- dijo la mujer del cabello castaño. -¡Dragonite sal ahora!- dijo la mujer sacando una pokebola y de esta salió un precioso dragón de color naranja con unas pequeñas alas y una cabeza un poco chica para su cuerpo que contaba con un pequeño cuerno y dos antenas. Y después Marx y Cynthia sacaron sus pokemons, un Latios y un Latias respectivamente.
    El primero era igualmente un dragón con alas como las que tienen los jets, y era de color azul con manchas de diferente tamaño en todo su cuerpo de color blancas. El segundo era como el primero, pero ligeramente más pequeño y de color rojo.

    -Estúpidos… ¡equipo Rocket ataquen sin piedad y elimínenlos de una vez por todas!- gritó con furia la voz y en ese preciso instante la habitación se ilumino de rayos dorados, plateados, y de todos los colores que venían de todas las direcciones.

    -¡Elites de la liga Alpha, ataquen!- gritó Copefed y en ese momento los demás entrenadores que le acompañaban ordenaron a sus pokemons a atacar.

    Sin duda era una batalla muy difícil para cuatro pokemon, así que después a su defensa ya se habían unido varios pokemon más de los mismos entrenadores que se dedicaban a la defensa y ataque.

    La cueva se iluminó por completo, y habían rayos por doquier dirigidos a todas partes, algunos chocaban con las cápsulas otros estallaban en el aire, otros más daban en entrenadores o pokemons, otros pegaban en el suelo o en el techo de la habitación lo que ocasionaba grandes terremotos derrumbando rocas enormes por doquier y esto empezó a levantar grandes cantidades de polvo lo que hacía que la vista y la respiración se dificultaran aún más.

    ¡Demonios, no podemos con todos ellos, tendremos que derrumbar la habitación!- gritó desesperado Copefed.

    -¡Estoy contigo, ¿pero dime como vamos a hacer eso?!- le contestó desde otro lado Marx. -¡Apenas y nos podemos defender de esos malditos, no veo tiempo de lanzar ataques directos hacia el techo!- terminó diciendo muy agitado.

    Copefed empezó a pensar rápidamente, era una característica que le diferenciaba de los demás, y pronto a su mente, vino la imagen del Lugia en la capsula.

    -¡Tengo un plan, Thyphlosion usa híper rayo en la cápsula de Lugia!- gritó Copefed y su Thyphlosion lanzó un poderoso híper rayo que esquivo el centenar de rayos y dio en la cápsula en donde estaba el Lugia de color negro, y cuando el rayo se estrelló en la cápsula esta explotó, ocasionando que Lugia despertara y se enfureciera. Nadie le dio mucha importancia, pues cualquier descuido podía significar la muerte.

    Este al salir de donde se encontraba atrapado lanzó poderosos rayos de luz dorada con colores alrededor hacía hacia todas las direcciones de la habitación para poder encontrar una salida; y lo logró, un rayo potente dio en el techo de la cueva, lo que ocasionó que se empezara a desquebrajar desde el centro hacia las orillas, dejando totalmente atrapado a todo ser vivo que estuviese ahí dentro sin oportunidad de buscar un escondite.

    Miles de pokemons y entrenadores murieron aplastados por las enormes rocas y demás artefactos que igual se derrumbaron con las explosiones haciendo una enorme tumba múltiple de miles de toneladas de escombro.


    “Y solo pude ver como intentaron salir, sin nada que pudiese hacer para salvarlos, tomé al más cercano, apresuradamente los llamé, y sin más remedio, les dije adiós, al comprender en sus ojos, que yo sobreviviera para decir que la guerra se había ganado”





    Aceptadas criticas, etc, en fin, de todo jaja

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    Re: El bien y el mal; una lucha sin fin

    Mensaje  ayi el Miér Ago 05, 2009 7:43 am

    Me gustó el principio aunque todavía no he podido leerlo todo xD.Pero ya me llamó mucho la atención, cuando pueda terminar de leerlo edito mi post.
    Saludos! =D

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